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Nuevos retos empresariales provocados por el Covid-19

By marzo 27, 2020julio 26th, 2022BLOG

Estamos asistiendo a una experiencia desconocida que cambiará las expectativas sobre el futuro de nuestras vidas y, en particular, sobre nuestros comportamientos futuros de gasto y consumo. Cuando las economías desarrolladas empezaban a normalizar el crecimiento económico después de la pasada crisis de 2008, volvemos a sufrir un impacto que está afectando a la oferta y a la demanda.

 

Estamos sometidos a una mayor incertidumbre en nuestras decisiones, porque no sabemos si el impacto negativo se prolongará pocos o muchos meses, y si la salida de la crisis se hará de forma rápida o lenta. A corto plazo aumentará la percepción de riesgo de retroceso en los ingresos mensuales de las familias y el gasto general se retraerá, sobre todo en aquellas categorías de gasto que se consideran que son prescindibles.

Las empresas del sector alimentario y el canal alimentario en general, mantendrán o mejorarán sus expectativas de ventas y crecimiento debido al mayor tiempo de presencia en el hogar, obligada o  voluntariamente, y la idea de que una parte del ahorro en el gasto puede provenir del  menor consumo fuera del hogar. La mayor sensibilidad hacía el cuidado de la salud debe ser un elemento clave presente en el posicionamiento de  las marcas de alimentación, tanto de las marcas de fabricante como de distribuidor.

Otra oportunidad de negocio la encontramos en el canal electrónico. Muchos consumidores habrán experimentado por primera vez en estos días la compra en el canal electrónico y otros habrán aumentado (por obligación en tiempos de enclaustramiento en los domicilios) el uso que ya hacían de este canal. No solo se acelerarán las compras de libros, periódicos y de entretenimiento (música, películas, series, juegos,…) a través de este canal, sino también aumentará significativamente la compra de productos de limpieza para el hogar, droguería, higiene personal y alimentación seca.

Muchas empresas, principalmente pequeñas y medianas, han comprobado en estos días que  su nivel de digitalización es insuficiente para enfrentarse a las operaciones y organización propia requeridos para tener una presencia  competitiva en el canal electrónico. Hay que redoblar inversiones y acciones formativas del personal dedicado a la gestión de la relación con redes sociales, creación de comunidades virtuales en torno a la marca, presencia en plataformas electrónicas de venta o de la gestión de la plataforma de venta de la web de la empresa.

En España las compras de los productos de consumo habitual a través del canal electrónico representan entre un 3%-4% del total de compras de los hogares. Para acercarnos a los niveles de Gran Bretaña o Alemania, deberíamos como mínimo duplicar ese porcentaje de participación. Y eso es lo que probablemente ocurrirá, además en un corto espacio de tiempo. Las empresas que no puedan o sepan encarar este reto tendrán más dificultades para competir en el mercado.

Castilla y León tiene una potente industria alimentaria que ha dado muestras de saber competir tanto el mercado nacional como en el internacional. Hay que percibir este nuevo periodo como una oportunidad para reforzar su competitividad y crecimiento, y como sector de arrastre de otros vinculados al mismo, como la producción agraria o los sectores de servicios  de digitalización, logísticos, comerciales o  de formación.

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