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ECONOMÍA DEL ENVEJECIMIENTO EN ESPAÑA

By marzo 11, 2020 No Comments

Es un hecho que la edad media de la población aumenta año a año. Esta nueva realidad plantea desafíos a la sociedad en distintos ámbitos. No solo hay que pensar que generan un mayor gasto social y sanitario, lo que se traduce en unas necesidades de financiación vía impuestos o contribuciones más elevados. También generan oportunidades de negocio que es preciso aprovechar.

 

Crece la demanda de bienes y servicios pensados para la tercera edad. Algo que se aprecia claramente en seguros, residencias, asistencia sanitaria, domótica, alimentos saludables, etc. En relación a las personas más jóvenes las personas mayores gastan más y ahorran menos en proporción a su renta.

En el ámbito turístico, las personas mayores tienen estancias más largas y gastan más en alquiler y otros gastos de estancia que las personas de menor edad; además de ser un gasto menos estacional por su mayor disponibilidad de tiempo. Esto tiene un gran interés para las empresas turísticas. Los productos turísticos vinculados a la salud y el cuidado personal, se adaptan muy bien a las demandas del colectivo de la tercera edad.

La atención a personas mayores tiene  una demanda creciente, lo que tiene su reflejo en el mercado inmobiliario residencial, en el sanitario y en el de servicios a personas. También aumenta con la edad el consumo en productos relacionados con el cuidado de la salud y el cuidado personal.

A medida que un trabajador tiene más edad, aumentan las dificultades para acoplarse a los cambios tecnológicos, lo que puede incidir en la productividad de las empresas. Por ello, la formación permanente tenderá a estar más orientada que ahora hacia los trabajadores de más edad en las empresas para evitar la pérdida de productividad mediante la actualización de conocimientos. También demandarán más formación los que ya no estén activos laboralmente, pero que estén motivadas por la cultura o por la adopción de nuevas tecnologías para su día a día. ¿Tendrá la tecnología que adaptarse a las nuevas necesidades de una sociedad «envejecida»? Mantenerse activo en formación además facilita la relación con los demás y por tanto mejora la satisfacción con la vida.

Otro ámbito de interés es el cambio en el comportamiento de compra y consumo de las personas con la edad. En alimentación, como ocurre en muchos hogares cuando vives solo o sola, o los hijos ya no viven en casa, haces compras más frecuentes, en establecimientos cercanos, agradeces la ayuda de un dependiente cuando lo necesitas, y aumentas el consumo de alimentos que sean fáciles de preparar y que sean saludables.

Aunque las compras por internet están menos presentes en las personas mayores, la brecha se reducirá de forma rápida con la incorporación de generaciones que ya tienen ese hábito, lo que implica que las ventas online tenderán a aumentar en este colectivo.

Las personas mayores son muy sensibles al precio, por lo que aumentará la utilización de internet para comparar y, en su caso, adquirir sus productos, principalmente en productos duraderos.

Hemos observado en nuestro estudio que las personas mayores que utilizan internet tienen más “satisfacción con la vida”, seguramente porque aumentan su disfrute, al igual que ocurre con viajar, pasar horas con amigos o conocidos, o participar en organizaciones sociales. La utilización de internet es la puerta de muchos de los cambios en los comportamientos de compra. La utilización de internet por personas de 65 a 74 años de Noruega, Holanda o Dinamarca, es casi el triple de la que se observa en España. Por tanto, hoy en España sí que resulta más complicado que en esos países el acceso por parte de las personas mayores a nuevos productos y servicios a través de internet. Aunque este diferencial se reducirá rápidamente en los próximos años.

 

*Para ampliar estos resultados, puede consultarse:

Muñoz-Gallego, P.A.; González-Benito, O. y Garrido-Morgado, A. (2015): Economía del envejecimiento. CENIE.

https://cenie.eu/es/observatorio/economia-del-envejecimiento/emprendimiento

Pablo Antonio Muñoz Gallego
 Catedrático en Marketing .Instituto Multidisciplinar de la Empresa. Universidad de Salamanca.
Diego Belmonte

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