Mi amigo Agustín, un empresario con ya muchos años de experiencia, siempre me lo decía: “Jesús, los profesores universitarios estáis alejados de la realidad empresarial, y eso se nota en la enseñanza que reciben los alumnos”. Ante esta afirmación, el profesor medio niega la mayor. Que si es la empresa la que vive alejada de la universidad, que si los alumnos reciben una buena formación general pero la específica corresponde a la empresa, que si la investigación científica es la base fundamental de la docencia…

Lo cierto es que cuando comencé mi trabajo en la Universidad, como becario de investigación (la palabra lo dice todo) hace más de 20 años, enseguida descubrí que lo fundamental era una buena investigación, que sin Tesis Doctoral no eres nada y que los sexenios (valoración oficial de la actividad investigadora cada 6 años) abren las principales puertas para la promoción del profesor universitario. Gracias principalmente a eso obtuve una plaza de Profesor Titular de Universidad y también tengo ahora la acreditación oficial para Catedrático de Universidad. Objetivo conseguido.

Cuando le contaba todo esto a mi amigo Agustín, que pacientemente siempre me escuchaba, me sonría y me volvía a repetir: “Todo lo que tú quieras, pero los empresarios estamos más solos que la una. No nos ayudáis en nada”.

La verdad es que Agustín sigue siendo amigo porque realmente nos entendemos. Él entiende mi punto de vista y yo entiendo el suyo y tan amigos, nunca mejor dicho. Me recuerda a los ejercicios de escucha activa que frecuentemente realizamos entre los participantes en mis sesiones sobre comunicación y asertividad. Pero he de reconocer que, como el agua del mar al golpear continuamente en la roca, sus comentarios han ido erosionando el terreno.

Buscando a mi alrededor, me he encontrado con compañeros de trabajo que, tras un proceso de maduración, y esto es clave, han llegado a tener las mismas inquietudes que yo. Compañeros de diferentes campos de conocimiento, desperdigados por la Universidad de Salamanca, a los que con frecuencia además les costaba aprovechar complementariedades con otras áreas de trabajo.

Es por ello por lo que nació el IME, bajo un enfoque multidisciplinar, agrupando a campos de Economía, Empresa, Derecho y Psicología, pero cuya base es precisamente la investigación científica, la generación de conocimiento, aunque ya con un claro espíritu de transmisión a la sociedad.

Sin embargo, aún con el IME, mi amigo Agustín me volvió a repetir lo mismo. Parecía no ser suficiente: “Jesús, los programas de formación se encuentran alejados de nuestras necesidades”.  Ciertamente, nuestra labor docente no es la única pero sí la más visible de manera inmediata por nuestra sociedad, y Agustín así lo percibe.

Por esta razón creamos a continuación IME Business School, la Escuela de Negocios de la Universidad de Salamanca. Desde su nacimiento ha ido creciendo a pasos agigantados, como si se encontrara en una adolescencia prematura, hasta llegar a ofrecer actualmente un completo conjunto de programas de formación y entrenamiento adaptados a cualquier momento de la vida profesional y personal de sus participantes. Mediante ellos, cualquier persona, ya sea recién graduada o directivo con amplios años de experiencia, puede refrescar, renovar y potenciar sus conocimientos y habilidades.

He de reconocer que los tiempos han cambiado, y que el entorno es hoy mucho más proclive a estas iniciativas que hace 25 años cuando comencé mi andadura en este mundo académico. O yo al menos lo percibo así, aunque las dificultades, determinadas en buena medida por las inercias de tiempos pasados, siguen siendo muy importantes.

Estas dificultades se presentan en el entorno académico, en el que en ciertos sectores todavía se ve la cercanía de la empresa como una amenaza de privatización de la enseñanza, nada más lejos de la realidad, ya que la prestación de un buen servicio público acercado a las necesidades de la sociedad es precisamente la mejor garantía para la supervivencia de la enseñanza pública. Pero también en el entorno empresarial, en el que en ciertos sectores se percibe que el profesorado universitario es incapaz de atender sus verdaderas necesidades, especialmente en materia de gestión de empresas.

Con IME Business School estamos demostrando que esto es posible. Una Escuela de Negocios totalmente pública y práctica a la vez, que proporciona una formación verdaderamente útil y orientada a la acción y, además, entretenida, logrando potenciar de manera conjunta aptitudes y actitudes y, por qué no, valores y emociones entre sus participantes.

La respuesta tanto de nuestro entorno empresarial como de los candidatos a nuestros programas es cada vez más importante y todos los que participamos en ella, tanto ponentes académicos como empresariales, nos encontramos orgullosos del camino seguido hasta ahora, que hemos logrado construir entre todos desde los primeros senderos iniciales. El gran reto es no sólo avanzar por este camino sino seguir ensanchándolo, una labor que sin duda se presenta apasionante.

Pero, lo que es más importante, mi amigo Agustín no me ha vuelto a hacer ningún comentario, aunque no lo descarto y hasta lo espero, porque es la mejor garantía para seguir avanzando…

foto-ime-galende1-3Jesús Galende: Profesor Titular de Organización de Empresas. Director IME Business School, Director Programa de Desarrollo Directivo y Director Formación Especializada. Instituto Multidisciplinar de Empresa. Universidad de Salamanca

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